21 de noviembre de 2012

Postvacacional


Los comentarios están llenos de dientes, pero yo tengo claro que respirar por respirar es una tontería.

Nuestra eterna ambición nos hace muy difícil aceptar algo que nos dará la mano durante toda la vida, el hecho de que no estar siempre contentos forma parte de nuestra naturaleza. Cuanto menor el problema, mayor la injusticia e igual malestar.

Mientras el sistema siga cayendo y nada se vaya creando estamos perdidos, no nos prepararon para esta situación y nos está colapsando todo.

Con tan desenfocado camino no se puede desmadrar decentemente.


8 de noviembre de 2012

Testigo


Siempre ibas a existir, insinuabas, injustificado y expansivo. Nacías de nosotros mismos y acababas en el mismo lugar. Nos mentimos, disminuimos y segregamos desorden, todo por salir de debajo de la cama.

Lo bonito es tener suerte, saber que te transportaste, que saliste de mí y fuiste a parar a la persona que más cerca me mirase pudiendo así administrarte. Que el superávit fuera suyo y no mío. Y que lo comparta, que parta y reparta, solo para mí, su mejor parte.

Con el tiempo uno deja de estar en un único cuerpo. Todo el cariño, por y para nuestros alimentos.


23 de octubre de 2012

Arrugando


Tanta silicona me está asfixiando, cuanto más cerca miras, más lejos.

Merece la pena, está claro, por los girasoles, el cocido y la gente vibrante. Me he andado topando con un espejo muy polvoriento, el mismo que antes no tenía bruja y ahora sí. Si es que antes hacían las cosas para que durasen y no podía ser de otra manera.

Tampoco hay que tomarse las cosas tan a pecho, no soy de insistir si no me apetece y puedo comer manzanas a pares, la clave está en limpiar, limpiar el gel limpiador. Muerto el perro, se acabó la rabia.

Algo me dice hay cosas que han caído irremediablemente por su propio peso encharcando todo el suelo hasta hacerle imposible conducir.

Esta temporada se llevan demasiadas cosas, yo, mientras tanto, descubro las tiendas más caras. Derecho de admisión como muelle para la evolución en los días más feúchos.


16 de octubre de 2012

Dear Prudence

Ya a estas alturas de la mañana y yo sin tender la lavada, pasar a limpio los apuntes o descubrir un continente.

Tampoco sé qué se esperaba de mí en un día como hoy, aquí, sin celebración o incomodidad, a 273 K y 1 atm de presión.

Reconozco estar forzando la llegada de cualquier tipo de acontecimiento, de hecho, parece que está funcionando. No pienso hacer hoy lo que pueda esnifar mejor mañana, la impaciencia dosificada te abre muy bien los poros y hace de la rehabilitación algo más llevadero.

Cuando nos salimos de las fronteras de la ciencia olvidamos por completo quién es nuestra madre y hacemos orfanato de las más inapropiadas pasiones.

No puedo evitar enternecerme esperando a que lleguen mis macarrones. Qué hambre me dan las vísperas.

8 de octubre de 2012

Ñam


Concepto madriguera para los jóvenes enamorados. No puedes sentarte en ella, fotografiarla o barrerla, aunque siempre podrás olerla o enfadarla.

Me encanta llegar, poner los dientes largos y pasar de todo civil que se me cruce. Pero siendo realistas, el hecho de ocupar me hace obligada la interacción con lo chabacano, parada necesaria para poder regocijarse en el posterior paraíso, el de la adoración físico-intelectual.

Que de tonterías más grandes puedo llegar a sentir y qué endeble es capaz de volverme mi jarabe del día a día (la dosis según convenga a los dos cada momento de la semana).

Con qué poca imaginación me levanté hoy para ordenarme las ideas, un “pero que yo me lo sabía, solo que así de repente…”. Hay asuntos que me nublan la vista de tal modo que ni con la presión de pensar en futuros juicios sobre mi palabra soy capaz de esquematizarlos.

Todos podemos tener muchísimo genio hasta que nos confunden para hacernos bailar. No somos nada y algunas sensaciones valen más que tu pierna, somos como hormiguitas adolescentes.


¿Un esquema?
Mucho dormir, amor bien dado y hamburguesas, muchas hamburguesas.


11 de septiembre de 2012

Grapas en la cara


Mis ojos se encuentran con sobredosis y, aunque otras veces pensaría lo contrario, esta vez lleva una connotación negativa.

Hacer algo únicamente para ver si da sus frutos es bastante feo, sin disfrutar ni del paisaje, de la comida, ni de na. Cómo se lleva el viento los papelitos y cuantísimos pisapapeles necesitamos (o eso nos hacen creer) a lo largo de nuestra vida.

La escasa ambición de los que dicen desear aprender me sobrecoge tanto como la atrofia lingual al segundo cubata. A veces, la peor histeria es la que va vestida con un suave vestidito de jardín zen, además de ser la menos corregible.

Acelerar el tempo de las baladas de llorera no se considera trampa, ¿no? Al menos, hará que la siguiente canción venga más deprisa y quién sabe el género con el que nos toparemos. Dicho esto, me da que va siendo hora de ducharse, cenar e irse a dormir lo más aceleradamente posible, que ya mañana espero cantaros mi canción de verbena.

5 de septiembre de 2012

Tacheles Kunsthaus



No merece nuestro mustio semblante, así que pasemos la morriña por una graciosa prensadora Play-Doh para hacer con ello ricas hamburguesas.

Una utopía de ésas en las que se nota el sudor en la pared, desvirgando el sentido cada día de la semana. Atrofiada función mitótica, de aquí nace, precisamente, su exclusividad.

¿Berlineses harán nacer ahora la leyenda a partir de pedacitos de cemento a 2 euros la unidad? ¿Los medios justificaron el fin? Gran frasco y mayor contenido, donde esparcir es sinónimo de alimentar.

 No lo tomemos como la quema contemporánea de la biblioteca de Alejandría, que las ganas de trastear siguen ahí. Ningún escrito plasmaría el diez por ciento y el arte ni se crea ni se destruye, se transforma.

Día para rememorar, inventar o reconstruir. Lo importante es que hizo que el cerebro absorbiera sus nutrientes.