2 de mayo de 2018

Hair

- ¿Has dormido bien?
+ No, he dormido fatal.
- ¿Por qué?
+ No lo sé, no puedo dormir bien con alguien al lado.
- ¿No te gusta tener a alguien al lado?
+ Sí, pero no puedo descansar.
- Si no te gusta, ¿por qué lo haces?
+ No he dicho que no me guste, sólo he dicho que no puedo descansar, pero disfruto mucho porque me gusta la cama. También me gustan la comida, las películas y el idioma.
- ¿El idioma? Creía que hablabais el mismo. 
+ Bueno, a veces... No me gusta entender las cosas todo el tiempo. Disfruto mucho de esa inteligencia, del desorden, de la sensibilidad y de las caricias.
- ¿No hay algo que odies?
+ ¡Claro! Me encanta odiar al mismo tiempo, acompasados. La tristeza me gusta, también la sonrisa y la impuntualidad. Pero es normal, tiene mala relación con el tiempo para poder mandarlo a la mierda por la mañana.
- Igual que tú con la elegancia...
+ Igual que yo con el estilo. Sí, todo lo que yo rechazo: camisas, delicadeza, extrema educación, ingenuidad, discreción...
- ¿No te gusta?
+ Claro que me gusta, me encanta. La altura, la risa, los ojos, el pelo, el acento, la mano izquierda, la cara, la ansiedad, el pelo.
- Ya habías mencionado el pelo.
+ No me hago entender muy bien, yo no tengo un profesor dentro. Pero seguro que te puede explicar mi humor, su payaso tiene una gran deformación profesional por culpa de la historia, algo que no para nunca. Es adictivamente adicto. Es agudo, es nervioso y sobrio.
- ¿No bebe?
+ ¿Qué? Claro que bebe, pero está apuntado en la lista. De todas formas, se ha cortado el pelo.
- ¿Y eso te molesta?
+ No me molesta, me gusta que haga lo que le da la gana. Pero tengo que coger dos autobuses sólo para ir a ver su pelo corto.
- ¿Y por qué sigues yendo?
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- Did you sleep well?
+ No, I slept really badly.
- Why?
+ I don't know, I can not sleep well with someone next to me.
- Don't you like having someone next to you?
+ Yes I do, but I can't rest.
- If you do not like it, why do you do it?
+ I didn't say that I don't like it, I just said that I can not rest, but I enjoy it a lot because I like the bed. I also like food, movies and the language.
- The language? I thought you both spoke the same.
+ Well, sometimes ... I don't like to understand everything all the time. I enjoy a lot of that intelligence, that mess, the sensitivity and all the caresses.
- Isn't there anything you hate?
+ Of course! I love to hate at the same time, both rhythmic. I like sadness, also the smile and unpunctuality. But it's normal, he does not get along well with time so it can go to hell in the morning.
- Same as you don't get along with elegance...
+ Same as me with style. Yes, he has everything that I reject: shirts, delicacy, extreme education, naivety, discretion...
- You don't like it?
+ Of course I like it, I love it. The height, the laughter, the eyes, the hair, the accent, the left hand, the whole face, the anxiety,the hair.
- You already mentioned the hair.
+ I'm not good at explaining, I do not have a teacher inside me. But surely he can explain my humor, his clown has a great professional deformation because of history, something that never stops. He is addictively addicted. He is witty, nervous and sober.
- He doesn't drink?
+ What? Of course he drinks, but it's on the list. Anyway, he got his hair cut.
- And that bothers you?
+ Does not bother me, I like him to do what he wants. But I have to take two buses just to go  and see his hair short.
- And why are you still going?



12 de abril de 2018

Summer

La nieve brilla bruta. Se deshace en la acera como los chocolates caros en la boca. Cuando circula, cuando se ordena... El sol es gigante cuando se ve, pero cuando no se ve late fuerte.

Tiembla el resto de la Tierra, aquí se escuchan sus ecos como tambores que distraen a la gente para que no me salude por la calle. Como lo que puedo y cuando puedo, me nutro todo el tiempo mientras muero de hambre. ¡Me muero de calor!

Me muero de ganas.

8 de marzo de 2018

Género


¿Crees que mis gestos se tornan rígidos cuando quiero guerrear? Tengo colmillos rellenos de ponzoña para cada día de tu semana, para cada uno de tus estados de ánimo, de tus idas y venidas.

También tengo un sentido del humor absurdo, bastante por encima del tuyo algunos días. Otros no. Tengo una vagina que me gusta porque es una vagina y me saluda para mear, menstruar y follar. Puedo cargar con muchísimo peso, no soy buena en los deportes y disfruto comiendo. Me encanta el color verde y odio los trucos de magia. Digo un montón de palabrotas porque son palabras sensibles. 

Dime que soy un coñazo, que no sabes cuánto me pone.




24 de febrero de 2018

Cemento

Me gustaría contarte cómo de un día para otro dejó de gustarme desayunar. Solía entusiasmarme, era un oficio que definía lo que yo era. Ingería una energía que devolvía sin criterio con toda mi fuerza. Comencé a hacer deporte con furia, una ira inofensiva que iba por delante del ritmo todo el tiempo, que perseguía el fin.

Empecé a pintarme los labios para que nadie los besara. Cada uno de los extravagantes colores era una letra de algún nombre propio. Dibujé un pequeño mapa lleno de nieve y forcé la perspectiva hasta caber en él. Cogí algunas cosas que tenía, vendí mi mirada y viajé lo más lejos posible de allí. He seguido coloreando mis labios, desayunando sin sonreír. Sigo cortándome el pelo para que nadie tire de él, no paro de aprender palabras inútiles para no usarlas con nadie y no dejo de pensar en dejar de hacerlo. 
No dejo de dejar.



31 de enero de 2018

Sé la oscuridad

Mueve poco a poco la cintura, baila haciendo círculos, vive la brutalidad muy despacio, que hable en nombre de todos tus sentidos y cometa crímenes. Deja que la paciencia por morir se apodere de ti, que en lo visceral te sientas más vivo que nunca, aparta la felicidad para los niños y baila, invoca a la tortura.

Siente la noche como el fin, el día no existe sin ella, avívala. Prende las malditas ramas de las palmeras, destroza tu cara a través del cansancio, revive la sensación del parto y convierte ese rincón de recreo en una sala de ejecución.

Destruye dulce.



24 de enero de 2018

Oslo

Dejé de creer en el amor en plena guerra. Hoy releo mis pensamientos y todo cobra sentido; la violencia, la insensatez, las drogas... Todas dentro de mi estómago abrasando mi esófago hasta vomitar fotografías. 

Mis lágrimas son ácidas, venenosas gotas de odio en las que puedes mirarte, lleno de realismo en una humedad que me arde. Sigo viviendo cada día en un lugar diferente y uso la misma ropa una y otra vez. Aplasto el mismo equipaje en la maleta una y otra vez.

He escuchado una vieja canción que habla de querer y no la quiero entender. Es más sencillo cuando no comprenden tus sonidos. Cuando nadie habla un idioma contigo para dejar esos códigos y esa riqueza vacía cuando se va. 

Prefiero toda una vida aquí sola que un solo día allí hablando tu dialecto.


16 de diciembre de 2017

Diciembre

Desde que hace dos años se paró la Tierra y los animales comenzaron a huir no he parado de buscar cobijo. Sobrevivimos. Las ratas nos ayudamos a buscar en la basura, a olisquear los contenedores, a volver la cuidad fea con nosotras...

Me gusta jugar donde la hierba no crece, donde los niños tienen prohibido coger las cosas del suelo. Mis venas, congeladas, laten gracias a esa melodía que fluye lo que la sangre no sabe. Las aristas de mi cuerpo plano yacen, juntas lo sostienen, junto a la brisa que ha dejado de arañar mi piel. 

La ciudad gélida.

Allí me parezco. Soy poco a poco ese ardiente trozo de hielo que ama su dolor. La vida es vivísima todo el tiempo y todo el espacio. Los sueños no se crean ni se destruyen.


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