11 de septiembre de 2012

Grapas en la cara


Mis ojos se encuentran con sobredosis y, aunque otras veces pensaría lo contrario, esta vez lleva una connotación negativa.

Hacer algo únicamente para ver si da sus frutos es bastante feo, sin disfrutar ni del paisaje, de la comida, ni de na. Cómo se lleva el viento los papelitos y cuantísimos pisapapeles necesitamos (o eso nos hacen creer) a lo largo de nuestra vida.

La escasa ambición de los que dicen desear aprender me sobrecoge tanto como la atrofia lingual al segundo cubata. A veces, la peor histeria es la que va vestida con un suave vestidito de jardín zen, además de ser la menos corregible.

Acelerar el tempo de las baladas de llorera no se considera trampa, ¿no? Al menos, hará que la siguiente canción venga más deprisa y quién sabe el género con el que nos toparemos. Dicho esto, me da que va siendo hora de ducharse, cenar e irse a dormir lo más aceleradamente posible, que ya mañana espero cantaros mi canción de verbena.

1 comentario:

  1. a veces la escasa ambición esconde la única intención de contentar a tu ser, como el segundo cubata lo dejas caer para saciar tu sed.
    Cuanto en tan poco, que poco en tanto impresionante

    ResponderEliminar