29 de mayo de 2012


Como trofeo general, un par de cervezas o un mar serían más que suficiente. Lo importante es participar, y desde luego, aquí si no se nada de una forma, se suprime la escalera de un click.

 Mucho más de lo que pensamos consiste en ejercitar, sin pausa, pero sí, con prisa, ¡reivindico el poder de la impaciencia!

Qué tremendamente infravalorada está esa codicia tan asquerosa y qué bonita es. Un “¿cuándo llegamos?” de veinteañero, algo ya de purgatorio.

Catarsis con café. Aquí mi sugerencia.

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