13 de abril de 2016

Vida

A gritos desgarrados en el suelo se sobrevive, lenta y sudorosamente, a la más violenta de las palizas. Llantos brutales, salvajes, humanos... Con todos los órganos buscando a ciegas cada una de sus rugosas y deslizantes piezas. Siempre en horizontal para no perder la referencia y robando a la verticalidad la fealdad de su sonrisa.

De oreja a oreja, escucho el poco sabor que tiene la comida y saboreo el estruendoso ruido de las personas despiertas al caminar. Dormida, intento aprender el abecedario letra por letra sin la ayuda de mi juventud. Las canas que un día fueron dulces ya no brillan, se clavan en el cráneo y se multiplican. Luchan por entrar.

El mundo se ha extinguido y me ha pillado lleno de gente, de flora y de vida. Una apasionante y dolorosa vida, que repleta de placeres me arranca la lengua e intenta decirme algo. Son palabras, canciones, acrobacias...

Te espero, vida mía, que algún día vendrás.


9 de noviembre de 2015

Regreso al futuro

Gracias por tus súplicas, mandíbula, que tan llenas de palabras me matan callando. Las falsas promesas me convencieron para dejar de fumar el aire que respiro poco a poco, como exige una correcta desintoxicación.

A estas alturas de la relación, me pregunto si conectar la boca con mis adormecidas extremidades no es más sensato que haberme dejado hablar, hablar y hablar… Sin embargo, todo este tiempo he podido difundir tu mensaje hasta que has tomado la decisión de hacerme desaprender.

Nunca he querido deberte nada y tal vez te debía todo lo que tus ácidos me mostraron. Jamás nadie podrá ver lo que mis párpados revelaron, ni tan siquiera yo, que junto al terror lo espero y rechazo a partes iguales.

Tu fuego es sangría en mis entrañas, caprichosa afonía.



8 de diciembre de 2014

CERTIDUMBRE

Escancio en mi cara tus besos, jarabes de palo y disparos para una mente embrutecida a causa de las radiaciones, los expedientes y la información. Sin dilación, pulso en el pasillo los botones adecuados para bloquear todos mis demonios hasta que me interrumpes. Tengo que volver a empezar la cuenta: menos uno, cuatro y medio, siete…

Pierdo la noción del tiempo y por un momento pienso que he despertado de una larga y profunda noche, sin pesadillas ni tormentos musculares. Entonces comienzas a obligarme, granuja, a abrillantar el espejo de mi desprestigio. Con toda la humillación y la belleza que sólo viven al amanecer, anocheces mi copa de café hasta calentar mi esófago con el más exquisito vino. Viertes la oscuridad y la ansiedad sobre un tarro de conservas, a medio cerrar, junto al estante de las especias.


El dialecto ambiguo de mis memorias encuentra, en tus lentes, su legibilidad.



3 de diciembre de 2014

Vigor

La conservación de nuestra ambición, truncada por cumbres, síntomas e intenciones en mal estado, se aferra a la existencia como una fuente inagotable de energía. Cualquiera delegaría en funciones para comerse las uvas más deprisa, sin embargo, nunca me gustaron ni la miseria ni la gratuidad.

La vida como derecho y deber implica saber guardarle intacta lealtad enteramente a ella. Con cariño, sudor y lágrimas, muchas de ellas; en un mundo bellísimo y crónico, con sus pequeñas mentiras y sus gigantescas sentencias, más llenas de vida que la propia muerte y su natural semblante altruista.

¿Cuánto estás sufriendo, Supervivencia, para hacer de tu antídoto la crudeza de tus arterias?

Radiante y feliz me conseguirás cuando, en el mejor instante del día, ingiera y segregue a partes iguales tu fruto.



1 de mayo de 2014

Soporte

Cerca de mi portátil se encuentra la distante foto de mi último cumpleaños, mucho más esmerada y mejor custodiada que la memoria de mi disco duro interno. En lo que va de año, lo único en lo que advierto cierta evolución es en la forma en que mis dedos acarician las teclas de mi particular instrumento de manera más escandalosa, elaborando estados y términos que jamás creí llegar a destapar. Entretanto, mi robótica actual oxida mi reproductor, mi agencia de viajes y mis libros de cocina; sin ellos, la música, el turismo y mis tomates parecen estar cobrando más sentido que nunca.


20 de enero de 2014

Perenne

Me avisó mi olfato carroñero de que se estaban llevando tu cadáver a lo más profundo de la Tierra, algo me decía que mi búsqueda de los restos del más alto nivel se vería completamente truncada. Te creíste tanto tus trucos de magia evolutiva que, de repente, despertaste en ti carne joven y en mí su localizador con la más alta tecnología. Mi cadena alimenticia buscaba, junto a la tuya, el único modo de sobrevivir como engendros en el nivel más bajo. El sustento, entonces, se alejó del agua, de los organismos inmóviles, del pan...

Aun en fechas como hoy, puedo sentir que soy hiena del cuerpo que más respira, del más caliente y del menos abarcable. Cada día puedo elegir ser una especie nueva y sacar el jugo, a mis maneras, al ser más vivo.

La mayor virtud con la que contamos es que pueden pasar los años sin necesitar saber dónde estamos. Sólo un par de gotas de sudor bastan para entender que nos encontramos en el mismo sitio y la única forma de moverse es seguir sudando.

Cuanto más próximos estemos a la extinción, más cerca tendré que respirar de ti.




7 de enero de 2014

Colonización

Peter Pan se echaría las manos a la cabeza al enterase de la clase de sentimientos que potencian hoy en día nuestro despegue. “No quiero crecer nunca”, frase de viejos tatuada en pieles firmes y cabezas flácidas. Agotado de todo esto, el animal doméstico se larga, más veloz de lo que su estabilidad le permite pero más lento de lo que le exige la necesidad.

Entonces, no salvaje aunque sí sin dueño,  inhala un aire menos impuro. Tal vez no exento de dolor, pero al menos la corriente ha salido de su propia voluntad.  El dulcísimo sabor de lo malo por conocer…

¡Qué importa la maldad física, sólo se puede tocar, nada más!

Qué barato sale el billete de avión comparado con el precio de un alma de 47 millones de habitantes.


Agradezco, de corazón, mi despido improcedente.