20 de enero de 2014

Perenne

Me avisó mi olfato carroñero de que se estaban llevando tu cadáver a lo más profundo de la Tierra, algo me decía que mi búsqueda de los restos del más alto nivel se vería completamente truncada. Te creíste tanto tus trucos de magia evolutiva que, de repente, despertaste en ti carne joven y en mí su localizador con la más alta tecnología. Mi cadena alimenticia buscaba, junto a la tuya, el único modo de sobrevivir como engendros en el nivel más bajo. El sustento, entonces, se alejó del agua, de los organismos inmóviles, del pan...

Aun en fechas como hoy, puedo sentir que soy hiena del cuerpo que más respira, del más caliente y del menos abarcable. Cada día puedo elegir ser una especie nueva y sacar el jugo, a mis maneras, al ser más vivo.

La mayor virtud con la que contamos es que pueden pasar los años sin necesitar saber dónde estamos. Sólo un par de gotas de sudor bastan para entender que nos encontramos en el mismo sitio y la única forma de moverse es seguir sudando.

Cuanto más próximos estemos a la extinción, más cerca tendré que respirar de ti.




7 de enero de 2014

Colonización

Peter Pan se echaría las manos a la cabeza al enterase de la clase de sentimientos que potencian hoy en día nuestro despegue. “No quiero crecer nunca”, frase de viejos tatuada en pieles firmes y cabezas flácidas. Agotado de todo esto, el animal doméstico se larga, más veloz de lo que su estabilidad le permite pero más lento de lo que le exige la necesidad.

Entonces, no salvaje aunque sí sin dueño,  inhala un aire menos impuro. Tal vez no exento de dolor, pero al menos la corriente ha salido de su propia voluntad.  El dulcísimo sabor de lo malo por conocer…

¡Qué importa la maldad física, sólo se puede tocar, nada más!

Qué barato sale el billete de avión comparado con el precio de un alma de 47 millones de habitantes.


Agradezco, de corazón, mi despido improcedente. 


16 de septiembre de 2013

Intrusa

No me han invitado.

No sé cómo justificarlo, no tengo la suficiente confianza como para que me enseñen a pasear de forma gratuita y tampoco quiero aprender más nombres. No tengo forma de ir más que la más fácil, que más ingrata es y menos mutua, pero igualmente luchadora.

Lo exclusivo en el buen sentido va religiosamente acompañado del malo, aunque siempre nos quedará lo aislado, que ha superado con creces la virginidad de lo único.

La filtración se produce cuando no hay información, esos episodios son los que alejan el zoom a lugares insólitos para después no ser capaz de escapar de sus dulces garras en el momento de ampliar esa casta periferia.

Mientras haya mutantes, siempre habrá poesía.



24 de julio de 2013

Correa

Anduve mucho tiempo creyendo que era una invitada común, de las de toalla en mano, agua mineral y soso neceser. Sin embargo, en una siesta cualquiera un golpe en la cabeza me ha hecho darme cuenta de mi condición de anfitriona. La peor, visto lo visto, de todas.

No puedo compartir cepillo de dientes y por ello me seguiré torturando hasta que asimile que es un capricho tolerado. Ser donante constante, con o sin sangre, lo que les sacia es lo morado, no la solidaridad.

Me gustaría poder decir que me alegro, pero este dilema de supervivencia del siamés me trae con un brazo en mí y otro, al final, en ninguna parte.

Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y por favor, líbranos del pan.


24 de abril de 2013

Ectópico


A limón sabe lo que no sabe y creo que en mi náusea está el arma de un dolor distinto del mío y que a veces se mezcla.

Los bonitos días de sol brillante y persiana bajada… ¿desde cuándo dependemos de los rayos siendo esclavos de escritorio?

No dudar me asusta, tanto como hacerlo o como morir tontamente. No vacilar consiste en creer un poco en todo y mucho en nada, como un niño pero al revés. Marinero sin nudos es mar más abierto.

 Merecido o no, mi desayuno está soso y mi cabeza contenta. Mientras se caiga el mundo que griten mis jugos gástricos, que son más valiosos en mi clero y porque quiero.


15 de enero de 2013

Ladrillos


Como los aparatos electrónicos, que no se cargan apropiadamente hasta que no se llegan a apagar por completo. Esta explicación será la forma de desmerluzar mis vacaciones.

La marea sigue igual de agitada, aunque por suerte estoy aprendiendo a ver las algas, que tal vez no valgan sólo para ser descartadas en todo menos para llenar las redes sociales de  sushi.

Tengo la suerte de poder permitirme ir entre algodones, al menos por un tiempo. Mayor del que me gustaría y menor del que tal vez llegue a permitir. Lo primero va delante de lo último, que es lo primero.

Las palabras por fuera, el cerebro por dentro.


12 de diciembre de 2012

Taquicardia


Te incrustaste encima. No sé en qué momento, no sé con qué ánimos. Decidiste que necesitaba salir de mí un bisturí que nunca imaginé poder haberme dejado dentro, pero olvidaste impedirle la entrada al miedo, sin el cual tal vez podría haberte dejado hacer tu trabajo y nada más.

El ser humano es sin duda el peor enemigo de sí mismo cuando toma la decisión de serlo. Por lo mismo, es el dueño de la paz propia más plana y el delegar en ti la alarma para haber podido pasar de puntillas por el pasado no fue una buena decisión.

Me has llevado tan, tan lejos, que en la misma cercanía soy la cercanía misma.

Te debo, muy a mi pesar, mi nueva mirada al suelo. Puedo, si quieres, girarme para dejarte marchar despacio y que no puedas negar mi hospitalidad, pero sabiendo que has invadido mi cama, mi conciencia y mi espacio.

Me he comido todo el plato, ¿puedo salir a jugar?