24 de abril de 2013

Ectópico


A limón sabe lo que no sabe y creo que en mi náusea está el arma de un dolor distinto del mío y que a veces se mezcla.

Los bonitos días de sol brillante y persiana bajada… ¿desde cuándo dependemos de los rayos siendo esclavos de escritorio?

No dudar me asusta, tanto como hacerlo o como morir tontamente. No vacilar consiste en creer un poco en todo y mucho en nada, como un niño pero al revés. Marinero sin nudos es mar más abierto.

 Merecido o no, mi desayuno está soso y mi cabeza contenta. Mientras se caiga el mundo que griten mis jugos gástricos, que son más valiosos en mi clero y porque quiero.


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