
1 de mayo de 2014
Soporte
Cerca de mi portátil se encuentra la distante foto de mi último cumpleaños, mucho más esmerada y mejor custodiada que la memoria de mi disco duro interno. En lo que va de año, lo único en lo que advierto cierta evolución es en la forma en que mis dedos acarician las teclas de mi particular instrumento de manera más escandalosa, elaborando estados y términos que jamás creí llegar a destapar. Entretanto, mi robótica actual oxida mi reproductor, mi agencia de viajes y mis libros de cocina; sin ellos, la música, el turismo y mis tomates parecen estar cobrando más sentido que nunca.

20 de enero de 2014
Perenne
Me avisó mi
olfato carroñero de que se estaban llevando tu cadáver a lo más profundo de la
Tierra, algo me decía que mi búsqueda de los restos del más alto nivel se vería
completamente truncada. Te creíste tanto tus trucos de magia evolutiva que, de repente,
despertaste en ti carne joven y en mí su localizador con la más alta tecnología.
Mi cadena alimenticia buscaba, junto a la tuya, el único modo de sobrevivir
como engendros en el nivel más bajo. El sustento, entonces, se alejó del agua,
de los organismos inmóviles, del pan...
Aun en fechas
como hoy, puedo sentir que soy hiena del cuerpo que más respira, del más
caliente y del menos abarcable. Cada día puedo elegir ser una especie nueva y
sacar el jugo, a mis maneras, al ser más vivo.
La mayor virtud con
la que contamos es que pueden pasar los años sin necesitar saber dónde estamos.
Sólo un par de gotas de sudor bastan para entender que nos encontramos en el
mismo sitio y la única forma de moverse es seguir sudando.
Cuanto más
próximos estemos a la extinción, más cerca tendré que respirar de ti.
7 de enero de 2014
Colonización
Peter
Pan se echaría las manos a la cabeza al enterase de la clase de sentimientos que
potencian hoy en día nuestro despegue. “No quiero crecer nunca”, frase de
viejos tatuada en pieles firmes y cabezas flácidas. Agotado de todo esto, el
animal doméstico se larga, más veloz de lo que su estabilidad le permite pero
más lento de lo que le exige la necesidad.
Entonces,
no salvaje aunque sí sin dueño, inhala
un aire menos impuro. Tal vez no exento de dolor, pero al menos la corriente ha
salido de su propia voluntad. El
dulcísimo sabor de lo malo por conocer…
¡Qué
importa la maldad física, sólo se puede tocar, nada más!
Qué
barato sale el billete de avión comparado con el precio de un alma de 47
millones de habitantes.
Agradezco,
de corazón, mi despido improcedente.
16 de septiembre de 2013
Intrusa
No me han
invitado.
No sé cómo
justificarlo, no tengo la suficiente confianza como para que me enseñen a pasear
de forma gratuita y tampoco quiero aprender más nombres. No tengo forma de ir
más que la más fácil, que más ingrata es y menos mutua, pero igualmente luchadora.
Lo exclusivo en
el buen sentido va religiosamente acompañado del malo, aunque siempre nos
quedará lo aislado, que ha superado con creces la virginidad de lo único.
La filtración se
produce cuando no hay información, esos episodios son los que alejan el zoom a
lugares insólitos para después no ser capaz de escapar de sus dulces garras en
el momento de ampliar esa casta periferia.
Mientras haya
mutantes, siempre habrá poesía.

24 de julio de 2013
Correa
Anduve mucho
tiempo creyendo que era una invitada común, de las de toalla en mano, agua
mineral y soso neceser. Sin embargo, en una siesta cualquiera un golpe en la
cabeza me ha hecho darme cuenta de mi condición de anfitriona. La peor, visto
lo visto, de todas.
No puedo compartir
cepillo de dientes y por ello me seguiré torturando hasta que asimile que es
un capricho tolerado. Ser donante constante, con o sin
sangre, lo que les sacia es lo morado, no la solidaridad.
Me gustaría poder
decir que me alegro, pero este dilema de supervivencia del siamés me trae con
un brazo en mí y otro, al final, en ninguna parte.
Perdona nuestras
ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y por favor,
líbranos del pan.

24 de abril de 2013
Ectópico
A limón sabe lo
que no sabe y creo que en mi náusea está el arma de un dolor distinto del mío y
que a veces se mezcla.
Los bonitos días
de sol brillante y persiana bajada… ¿desde cuándo dependemos de los rayos
siendo esclavos de escritorio?
No dudar me
asusta, tanto como hacerlo o como morir tontamente. No vacilar consiste en
creer un poco en todo y mucho en nada, como un niño pero al revés. Marinero sin
nudos es mar más abierto.
Merecido o no, mi desayuno está soso y mi
cabeza contenta. Mientras se caiga el mundo que griten mis jugos gástricos, que
son más valiosos en mi clero y porque quiero.

15 de enero de 2013
Ladrillos
Como los
aparatos electrónicos, que no se cargan apropiadamente hasta que no se llegan a
apagar por completo. Esta explicación será la forma de desmerluzar mis
vacaciones.
La marea sigue igual de agitada, aunque por suerte estoy aprendiendo a ver las
algas, que tal vez no valgan sólo para ser descartadas en todo menos
para llenar las redes sociales de sushi.
Tengo la suerte
de poder permitirme ir entre algodones, al menos por un tiempo. Mayor del que
me gustaría y menor del que tal vez llegue a permitir. Lo primero va delante de
lo último, que es lo primero.
Las palabras por fuera, el cerebro por dentro.

Suscribirse a:
Entradas (Atom)
