29 de noviembre de 2012

Siempre se vuelve a los Beatles...


Nos dan todo tipo de placebos temporales, a los cuales, aun siendo conscientes, nos enganchamos, para que al final la única morfina que valga sea gratuita y conduzca por la izquierda.

A veces dejo a un lado cosas que me funcionaban alegando la transformación que haya podido provocar en mí el cambio ambiental. Ahora, sin embargo, creo haberme dado cuenta de que hay cosas, aunque pocas, que nunca cambian.

Estamos bien lejos de nuestro supuesto comportamiento natural como especie, lo más primario es mucho más complejo que comer o dormir y mucho más sencillo que hacer fuego o reproducirnos.

Hemos sido capaces de desatender nuestra estabilidad para hacer de nosotros algo más especial, buscando nuestra esencia en algo mucho más profundo. Se nos ha ido de las manos hasta el punto de llegar a perderlas, pero tal vez ya no las volvamos a necesitar.

Lo bueno siempre está ahí para rescatarnos y empaparnos de la nostalgia más enriquecedora, aquella que un día lo volvió todo fluorescente.

Siempre, absolutamente siempre, se vuelve a los Beatles.


1 comentario:

  1. Algunos en estos casos vuelven a la religión que envolvió sus infancias...
    Yo prefiero tu opción.

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