8 de diciembre de 2014

CERTIDUMBRE

Escancio en mi cara tus besos, jarabes de palo y disparos para una mente embrutecida a causa de las radiaciones, los expedientes y la información. Sin dilación, pulso en el pasillo los botones adecuados para bloquear todos mis demonios hasta que me interrumpes. Tengo que volver a empezar la cuenta: menos uno, cuatro y medio, siete…

Pierdo la noción del tiempo y por un momento pienso que he despertado de una larga y profunda noche, sin pesadillas ni tormentos musculares. Entonces comienzas a obligarme, granuja, a abrillantar el espejo de mi desprestigio. Con toda la humillación y la belleza que sólo viven al amanecer, anocheces mi copa de café hasta calentar mi esófago con el más exquisito vino. Viertes la oscuridad y la ansiedad sobre un tarro de conservas, a medio cerrar, junto al estante de las especias.


El dialecto ambiguo de mis memorias encuentra, en tus lentes, su legibilidad.



3 de diciembre de 2014

Vigor

La conservación de nuestra ambición, truncada por cumbres, síntomas e intenciones en mal estado, se aferra a la existencia como una fuente inagotable de energía. Cualquiera delegaría en funciones para comerse las uvas más deprisa, sin embargo, nunca me gustaron ni la miseria ni la gratuidad.

La vida como derecho y deber implica saber guardarle intacta lealtad enteramente a ella. Con cariño, sudor y lágrimas, muchas de ellas; en un mundo bellísimo y crónico, con sus pequeñas mentiras y sus gigantescas sentencias, más llenas de vida que la propia muerte y su natural semblante altruista.

¿Cuánto estás sufriendo, Supervivencia, para hacer de tu antídoto la crudeza de tus arterias?

Radiante y feliz me conseguirás cuando, en el mejor instante del día, ingiera y segregue a partes iguales tu fruto.